Durante los meses de abril y mayo, cada viernes, los alumnos de 1º ESO A han salido al patio para realizar una ficha de repaso o consolidación del tema que estábamos tratando. He podido comprobar que llevar las matemáticas fuera del aula genera en mis alumnos un nuevo entusiasmo por esta asignatura y hace desaparecer ese “estigma” de materia imposible que tantas personas tienen en mente cuando piensan en ella. Y es que, aunque parezca mentira, los alumnos se encuentran más motivados en las clases de matemáticas esperando la “recompensa del viernes”.
De esta forma no solo se consigue que las matemáticas sean mucho más atractivas y divertidas, sino también que los alumnos aprendan conceptos necesarios de manera entretenida, lo que sin duda siempre es positivo.













